miércoles, 18 de mayo de 2011

La Guerra del Pacífico (1879-1884) 21 DE MAYO







Las estrategias de la guerra
El aumento del impuesto a los exportadores de salitre adoptado unilateralmente por el gobierno boliviano, desconociendo convenios anteriores, empujó al Estado chileno a declarar la guerra. La administración peruana, comprometida en un pacto secreto signado en 1873, intervino de lado de su par altiplánica. Las hostilidades se iniciaron en febrero de 1879, cuando el ejército chileno ocupó el puerto de Antofagasta y, posteriormente, avanzó hacia el interior de la provincia, capturando la ciudad de Calama.

La feble resistencia boliviana, escasamente había logrado entorpercer los movimientos de las tropas chilenas, para quienes el desafío más complejo sólo se inició con el traslado de las acciones a territorio peruano. Para ello, era indispensable neutralizar a los poderosos blindados que la armada de ese país disponía y que representaba un serio riesgo para el traslado por vía marítima de los contingentes militares. Esta fase de la guerra, conocida como Campaña Marítima, culminó en octubre de 1879, con la captura del monitor Huáscar. Este hecho dejó a disposición de la armada chilena el control de la costa del Pacífico y permitió, además, que el resto de la guerra se desarrollara en suelo peruano.

La estrategia diseñada por el comando civil para las fuerzas armadas chilenas, consistía en que, protegidas por la artillería naval, las unidades terrestres debían desembarcar al norte de la región que se deseaba capturar. De esta manera, se impedían las comunicaciones con el resto del país y sometían la resistencia armada en conjunto con las tropas que, simultáneamente, avanzaban por tierra desde el sur.

Esta maniobra fue puesta en práctica en noviembre de 1879, con el desembarco en Pisagua que permitió la captura de la provincia de Tarapacá y sus yacimientos salitreros; en febrero de 1880, con el desembarco en Ilo, luego del cual fueron conquistadas las ciudades de Tacna y Arica; y en noviembre de 1880, con el desembarco en Paracas, que dividió al ejército peruano, facilitando la captura de Lima, ocupada en enero de 1881.

La ocupación militar del Perú significó que la guerra entrara en una fase más compleja para las fuerzas armadas chilenas, puesto que debieron enfrentar a un enemigo organizado en guerrillas y montoneras, mucho más escurridizo que cuando tenía la forma de un ejército regular. La resistencia peruana estaba dividida en dos fuerzas: el Ejército de la Sierra, derrotado en Huamachuco, en julio de 1883, y el Ejército del Sur, doblegado en octubre de ese año, hecho que constituyó la actividad bélica que marcó el fin del conflicto.

GUERRA DEL PACÍFICO

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